Un futuro con esperanza


Hay dos lobos que siempre están luchando. Uno es desesperación y oscuridad. El otro es luz y esperanza. ¿Cuál gana? Aquel al que alimentes.”

Un municipio se construye a sí mismo a base de metas colectivas que cohesionen socialmente, al mismo tiempo que posibiliten el avance y mejora de sus servicios, calles o plazas. Sin estas metas colectivas, tarde o temprano acabará sucumbiendo ante el desánimo y la indiferencia de una amplia mayoría de sus habitantes. Esos proyectos colectivos han de partir del análisis realista y compartido con amplios sectores de la sociedad que compone ese municipio. Sin ese punto de partida acordado, cualquier proyecto impostado no hará más que hacer perder tiempo, recursos y energías al municipio que lo asuma de manera pasiva.

Badia del Vallès se encuentra en ese momento en el que “más años de lo mismo” significará un viaje hacia ese punto de “no retorno” en el que la falta de proyectos ilusionantes, realistas y compartidos hagan del municipio un lugar en el que deje de ser agradable vivir. El año próximo tendremos elecciones municipales y será un buen momento para poner rumbo hacia un punto de “retorno” de la ilusión combativa, la propuesta realizable y la sinergia colectiva. Es el retorno a aquella manera de ser de finales de setenta y principios de los ochenta en el que “todo estaba por hacer y todo era posible”. Fue ese momento en el que Badia se hizo a sí misma a través de sus mujeres y hombres que reclamaron su derecho a tener escuelas, médicos, mercado o servicios esenciales como el transporte público. Esos primeros habitantes supieron construir un relato colectivo basado en la esperanza de hacer de Badia un municipio más habitable. Debemos seguir aprendiendo de aquellos luchadores y luchadoras que supieron estar a la altura del momento.

Después de 24 años de la constitución de Badia como municipio creo que si bien la lucha por la independencia municipal fue un último objetivo compartido como ciudad, desde entonces la falta de proyectos colectivos está llevando a Badia a una situación incierta. Estos últimos años la dejadez, la inoperancia del gobierno municipal y el desorden organizativo han llevado al actual grado de deterioro en nuestras calles, edificios municipales, plazas y servicios públicos. El relato de la falta de recursos económicos como única causa de este manifiesto deterioro ha querido esconder la falta de impulsos de proyectos, organización y capacidad de gestión de los responsables del gobierno municipal. El estado de edificios como el Casal de Joves, el Polideportivo viejo (y el nuevo), el Antonio Machado, l’Empordà o el propio ayuntamiento es lamentable. No se puede explicar la falta de mantenimiento ni la inexistencia de un calendario realista para su rehabilitación o nueva construcción (como el caso del Casal de Joves). Repetir como un mantra budista que “no tenemos dinero” y que “se hace lo que se puede” no me parece suficiente respuesta en un equipo de gobierno que desde 2007 ha gestionado la cifra aproximada de 143 millones de €. En estos años se ha gestionado dinero y con tiempo suficiente para haber iniciado alguno de estos proyectos de “ciudad” que den sentido colectivo a los presupuestos. Repito, año tras años se aprueba un presupuesto, se consiguen subvenciones, proyectos de la Diputación, del Consell Comarcal, de la Generalitat, de la AMB. Pero son proyectos inconexos, sin continuidad, sin objetivos claros y, por tanto, sin resultados.

¿Cuánto dinero se ha malgastado durante estos años en reparar edificios que se dejaron deteriorar como El Molí, el Antonio Machado o l’Empordà? O el caso más claro: ¿el polideportivo viejo? ¿Cuánto hace que no se asfalta una calle en Badia? ¿Por qué no existe un plan de intervención en vía pública? ¿Cuánto nos cuesta el desorden y desorganización en urbanismo?

Yo alimento día a día el lobo de la luz y la esperanza. Badia puede volver a ser aquel pueblo que con escasos recursos impulsaba proyectos colectivos que nos llevó a sentirnos orgullos@s de vivir en ella y ser badienses. Hace un tiempo que “menys és més per Badia” era el lema de una campaña para reducir los residuos domésticos. A nivel municipal se trata de eso: de hacer más con menos. Coordinando mejor, optimizando la valía de much@s trabajador@s del ayuntamiento, estructurando mejor las responsabilidades, priorizando desde un verdadero plan de mandato. En fin, haciendo las cosas de otra manera para obtener otros resultados. Yo seguiré alimentando el lobo de la esperanza y el optimismo. ¿Quién más se anima a hacerlo?

José Pérez es concejal de Badia en Comú en el ayuntamiento de Badia del Vallès.